¿En qué mujer te conviertes ante una ruptura amorosa?

¿En qué mujer te conviertes ante una ruptura amorosa?

Una ruptura amorosa es de los desencantos y dolores más grandes a los que quizá nos enfrentemos; la reacción y forma de afrontar el hecho dependerá mucho de la personalidad de cada mujer.

Terminar una relación amorosa con alguien que ha marcado tu vida nunca es fácil. En los días posteriores a la separación siempre pareciera que el tiempo se congela y viene lo que conocemos como el duelo, que es ese proceso de adaptación que tenemos ante la pérdida y en el que comúnmente intentamos pegar las piezas rotas que han quedado en nuestro interior.

Una de las partes más desgastantes de romperse es ver como la vida sigue con lo más abrumador de su normalidad, nunca estamos tan de luto como cuando acudimos al funeral de nuestras expectativas e ilusiones. Es entonces que entendemos que mucho del amor termina en la fosa común del desencuentro y el desencanto y que lo difícil es encontrar el momento justo para honrar los restos.

En la mayoría de las ocasiones no podemos tener control de las circunstancias y es por eso que las cosas no siempre salen como las imaginamos o quisiéramos. Lo que si determinamos es la actitud con la que afrontamos cada una de estas atenuantes y vicisitudes que se nos van presentando.

En Plaza de la Mujer, te compartimos algunas de las personalidades que manifiestan las mujeres cuando terminan una relación amorosa. Si te sientes identificada con alguna, no es mera coincidencia:

  1. La coqueta ojo alegre.

Este es el típico caso de la amiga que acaba de terminar su relación y comienza a elegir chicos al azar con el único propósito de llenar el vacío que ahora siente en su vida.

Aquí se decide compensar la pérdida del ser amado con la tan citada frase “un clavo saca a otro clavo”, claro que hay algunas que tratan como con 10, mientras gritan e intentan mostrarle al mundo que por fin pueden ser “libres” para hacer lo que le plazca la gana, aunque todos sabemos que en el fondo están muy mal y sólo buscan la manera de escapar de la soledad.

2. La que se rinde.

Tras una decepción amorosa muy fuerte, decide que ha sido suficiente y renuncia a los hombres. Se dice que es momento de trabajar en sí misma y enfocarse a sus proyectos.

Promete retirarse del juego del amor para siempre, ya no está dispuesta a perder más y se retira con bandera blanca del campo de batalla. Sus nuevas relaciones afectivas serán con el trabajo, el gimnasio y un baño caliente cada noche. Ahora deja que la frase “una mente ocupada no extraña a nadie” sea el eje a partir del cual gira su día.

  1. La gurú del amor.

Tras terminar su relación se da cuenta de que todo lo malo que ocurría en su vida era debido a su ex, incluso ahora hasta lo culpa de la crisis ambiental y la destrucción de la capa de ozono. Se percata que su noviazgo lo único que hacía era robarle luz interior y energía positiva, así que decide comenzar a practicar yoga y budismo. De repente siente que su alma ha sido liberada y tras ver “comer, rezar, amar” por enésima ocasión, le entra el deseo de seguir los pasos de Julia Roberts y encontrar todas las respuestas existenciales que le hacen falta en un viaje espiritual al Tíbet.

Como por arte de magia, se vuelve la más sabia debido a su reciente amor perdido y se la pasa adoctrinando y dando prédicas de cafetería a las demás sobre lo que quieren en verdad los hombres y cómo deben actuar las mujeres ante ellos.

  1. La escéptica.

En este caso, tras una relación fallida te vuelves escéptica no sólo con el amor sino con toda la humanidad. Ya no eres capaz de creer en nada ni nadie, todos los hombres no son más que criaturas primitivas con mentes subdesarrolladas que cuando la dopamina les deja de hacer efecto lo único que tienen a bien hacer es salir corriendo. Esta ruptura te ha demostrado que tenías razón respecto a cada una de las suspicacias que ya tenías antes: el género masculino es egoísta e incapaz de dar un amor desinteresado.

  1. La dramática

Tras dar por finalizada su relación entra en un vórtice emocional repleto de lágrimas y autocompasión. Sus amigas se la pasan palmeándole la espalda; ella hace un sin fin de rituales dramáticos que van desde comer litros de helado de chocolate hasta ver todas las películas de Bridget Jones y quemar todas las fotos, cartas, ropa y cualquier cosa que pueda recordarle a su ex.

  1. La freudiana.

Los próximos meses tras su ruptura se la pasará analizando minuciosamente y con lujo de detalle cada una de las peleas, confrontaciones y discusiones que tuvo con su ex pareja. Comprará libros de psicología y autoayuda, aprenderá sobre el comportamiento humano cuando se encuentra bajo los efectos químicos del amor y sentirá un profundo interés por conocer más sobre relaciones intrapersonales.

Posiblemente pensará que es el momento idóneo para ir a terapia con un profesional que le ayude a llegar al meollo del asunto; terminará concluyendo que su fracaso amoroso tiene mucho que ver con algún episodio triste de su vida cuando tenía 5 años.

Quizá te has reconocido en una o varias de las personalidades mencionadas, pero lo importante es recordar que tras finalizar una relación se entra en un proceso de duelo que requiere de mucha paciencia y fortaleza.

Las heridas del alma siguen un proceso igual al de las lesiones musculares, en una primera instancia necesitarás reposo para que tu corazón pueda encontrar las fuerzas necesarias, pero posteriormente se debe continuar con la rehabilitación.

No te quedes estancada en bucle eterno de lamentación y frustración, también necesitarás actividad y recursos propios para salir adelante.