Cómo evitar el “no tengo que ponerme”

Cómo evitar el “no tengo que ponerme”

Enfrentar el clóset lleno y sentir que no tienes nada que ponerte es una de las situaciones más comunes a la que se enfrenta una mujer. Aquí te dejamos algunos consejos para que evites tan terrible sensación.

¿A cuántas les ha pasado? Un día cualquiera te dispones a arreglarte para ir a la oficina, a la fiesta o a una comida familiar, y al momento de abrir el clóset comienzas a recorrer todas las prendas, abres los cajones y llegas a la conclusión abrumadora de que no tienes nada que ponerte.

Comienzas a sacar prenda por prenda hasta dejar la cama peor que puesto de tianguis y absolutamente nada te convence. Sientes angustia por las cosas que ya no te quedan, por las que ya crees pasadas de moda o las que simplemente ya no encajan con tu estilo actual.

Al final terminas desesperada y apuestas por lo seguro, te pones unos jeans y los combinas con la blusa que usas para toda ocasión. Pero, hay que calmarnos y te decimos qué hacer en ese momento crucial.

El primer paso es darnos cuenta que en realidad nuestro closet rebosa en tela, así que debemos encontrar los motivos por los que ya no nos gusta la ropa o zapatos que tenemos. No es lo mismo que ya no te guste una prenda por ser muy vieja a que ya no la uses porque ya no te queda.

Organiza tu clóset

Muchas veces nuestro clóset está lleno de cosas que ya no utilizamos, por lo que resulta lógico que al momento de pararnos frente a él veamos más prendas que no nos pondríamos en comparación con aquellas que sí utilizamos constantemente. Es necesario hacer una depuración y dejar únicamente la ropa que te pones a diario o separarla por temporadas, así evitarás dicha sensación.

Otro factor que debes considerar si te enfrentas a esta situación es el peso. Hace unos cuantos meses una amiga muy cercana tuvo un bebé y por circunstancias naturales vio un aumento en su talla. Repentinamente se enfrentó al hecho de que muchas de sus blusas y pantalones ya no le quedaban. Ella creía que si tiraba esa ropa ya no tendría motivos para recuperar su peso anterior, sin darse cuenta de que lo único que le generaba era frustración por verlas a diario y sentir que no podía usarlas.

La solución es dejar en los cajones y el clóset sólo las prendas que se ajustan a nuestra figura y el resto guardarla en una caja hasta que recuperemos la talla que solíamos tener. Si por el contrario perdiste peso y ahora la ropa te queda grande las soluciones son más prácticas, pues puedes mandar a ajustar las prendas que más te gustan y el resto donarla, regalarla u organizar alguna venta de garage si todavía están en buen estado.

Como te mencioné, separar por temporadas la ropa también ayudará a que no veas más de lo que no te puedes poner. En primavera y verano guarda esos abrigos y chamarras de piel que solo ocuparás cuando haga frío, mientras que en otoño e invierno será momento de que guardes los vestidos, sandalias y blusas que son más para el calor.

Recuerda que entre menos opciones tengas a la vista, te será más sencillo elegir y pensar en posibles combinaciones para tu atuendo, especialmente si todo lo que está en tu clóset es algo que estás dispuesta a utilizar.